Pacíficos, irónicos, despreciativos, sarcásticos, agresivos. Todos en posesión de la verdad, todos dispuestos a afirmar que Dios no existe, porque no hace un streap tease delante de sus ojos.
Aunque la superstición se los lleve por delante y conjuguen todos los verbos del terror cuando se habla de muertos, se jactan de no creer en otras vidas y no digo ya en otras dimensiones.
La acción abierta en cualquier tipo de mancia, provoca reacción en el ignorante que se opone indefectiblemente porque bastante tiene con el tópico.
¿Para qué investigar, para qué ampliar el campo de los disturbios, para qué preguntarse por los grandes enigmas del alma, del instinto atávico, para qué volver a la memoria selvática?.
Asumen que la luna produce las mareas e influye directamente en el ser humano a nivel emocional e incluso físico, porque es algo que tocan con la mano y perciben con los ojos, y están hartos de ver cómo menstrúan las mujeres y se llenan de parturientas los hospitales con luna llena, y sin embargo, les hablas de otras alineaciones planetarias que inciden con más potencia aún y sonríen nerviosos, pelín cinicos, por no llamarte loca o sectaria.
Para un reaccionario, todo lo que se salga de su estrecho ángulo óptico, es una puta secta y eludir a quien no elude es su mayor afán.
Cualquiera les dice que cuanto más me enraízo en tierra como mujer, más asumo mi procedencia y mi genética de guerra pleyadiana.
Salve Gaia.
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