IV. Invernales

He de romper el cielo.

Parar y que el invierno descargue sobre mí
su nieve esclarecida
su temblona cortina de agua dulce
su desangrado hielo.

Recuperar el vuelo que perdí
tumbada en la chaise longue del desconsuelo
al calor delirante de una vida
que otros viven por mí.

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