Dogal de suavidad.



Mi mano alrededor de tu garganta
un trastornado cúmulo de seda
dogal de suavidad que se agiganta
si no cela tu planta
la claridad sonora de mi greda. 



belleza inhabitable
tu iceberg
en el témpano de mis manos
se desnuda
y
gime

hablas sobre mi pubis
te derramas
como un animal ebrio de tragedia
y regresas deprisa
a tu terror nocturno

apenas te he durado entre los labios
el tiempo de morirte
lamiéndome la boca
que te saca de ti

yo sólo soy un ojo
y a nadie excita un ojo

pero tú

duermes bajo su párpado
rodeado de mí
sintiendo

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Akhenazi. Espacio a tu costado.