Hasta que salga el sol por Antequera.

Si me vas a matar, hazlo sin prisa,
apunta al corazón con parsimonia
que no te tiemble el pulso ni la risa
-que compulsiva agita tu camisa-
desluzca la implacable ceremonia.

Que tu impudor revele mis miserias
y me expongas al sol como un trofeo:
aquí está lo peor de las Iberias,
la asesiné con todas sus histerias
porque no me bancaba su ajetreo.

Entiérrame en el fondo del almario
al lado de Artemisa y de Quimera.
Cuando te aburras cuéntale al bestiario,
de mis malevolencias el rosario
hasta que salga el sol por Antequera.

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